La ciudad me da asco. No entiendo por qué el ser humano se aprieta, se amontona, se empuja, se estorba, se maltrata, se agobia y se queja; como si no fuera él mismo el único responsable de su miseria. Habiendo tantas cosas para hacer, tantas alternativas, acá todos parecen preferir la monótona rutina. Todos parecen vivir para trabajar, cuando debería ser al revés. Hordas de oficinistas se levantan todas las mañanas para asistir religiosamente a su trabajo en el mismo cubículo de siempre. Todos los días. Todos. ¿Será porque les da seguridad? Me pregunto, ¿seguridad de qué? No puedo evitar ver a la sociedad toda como análoga a una colonia de hormigas, si no fuera por un detalle; ellas trabajan sin parar, día y noche por el bien de todas, para asegurar la supervivencia de la especie. La diferencia es que esos pequeños seres parecen tener una razón ¿Pero nosotros? No logro entender el motivo, dudo si existe sea siquiera un décimo de noble que el ellas. El hombre es egoísta por naturaleza, sin embargo se somete a su propio esclavismo sin motivo aparente más que el de cumplir con aquel estilo de vida que, de chico, le inculcaron como el correcto. Entonces uno va, derechito por donde le dijeron que había que ir, sin preguntarse que será del resto del paisaje. Sin detenerse a observar lo que lo rodea, sin saber que hay mucho por hacer en la vida más que siempre lo mismo. Somos nosotros únicos responsables de nuestra desgracia, de nuestra miseria, y es tiempo de que el hombre se de cuenta de ello. Ese tiempo es hoy, ahora, tenemos toda una vida para hacer la diferencia, pero no más; porque bien sabemos que, finalmente, la muerte nos iguala a todos.
Acá les dejo un tema que trata con cierta comicidad lo que traté de decir recién. Escuchenlo, no tiene desperdicio!
Asado Violento - Bancario
Acá les dejo un tema que trata con cierta comicidad lo que traté de decir recién. Escuchenlo, no tiene desperdicio!
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