Anoche no pude dormir. Es decir, lo hice, pero solo un par de horas (mis ojeras hablan por si solas). No es que tenga preocupaciones tales que me quitan el sueño, no...al menos no en este momento de mi vida. El motivo por el cual no pude dormir fue totalmente ajeno a mi persona, puedo decir que no tuve nada que ver. Fue algo que me llegó, algo que me ocurrió y simplemente tuve que lidiar con él.
No estoy hablando de otro más que de ese conchudo hijo de un container lleno de putas que siempre viene a romper las pelotas a la noche. Ese mosquito del orto, zumbador que no tiene mejor idea que merodear por mi oreja una y otra vez durante toda la maldita noche. Forro. Me hiciste calentar. Sé que debe andar por ahí dando vueltas todavía, porque me fue imposible exterminarlo. Imagínense la situación; tirado en la cama a punto de dormir, de pronto "
bbbzzzzzzZZZz"
PAF! Golpe en la jeta...
PAF! otro más... (bueno, ya se debe haber ido...)..."
bzzzzZZZzzZZZZ" -AAAAAAAAAAA... (revoleando las manos para todos lados)...ahora sí, forro..."
BZZZZZZZZ"...
¬¬...
Y así un buen tiempo...logré acertarle al mal parido un par de veces...lo juro, lo sentí en la mano, pero este hijo de puta se seguía levantando. Tenía más vidas que gato de Bailando por un Sueño. Parecía Rocky. En una de esas escucho que dice "
Aaadriaaanaaaaa"...bueno, no, eso es mentira...pero no saben como se me planto el bicho ese. Luego comenzó otra vez con ese aleteo insoportable, completamente irritante, con esa frecuencia que penetra los tímpanos con la facilidad con la que mis manos aplastarían al maldito bastardo si pudiesen, pero el susodicho tenía
cintura financiera. Me paré y comencé a revolear la almohada como loco.
IRA, en su máxima expresión.
"Dejame dormir hijo de putaaaa!!!" pensé tan fuerte que no se si lo dije en voz alta. Me acosté, solo para darme cuenta que todavía seguía vivo. No era un mosquito.
Era una sofisticada máquina que viajó en el tiempo para cambiar el futuro de un imbécil desafortunado:
era Terminator. Simplemente se resignaba a dejar esta tierra.
Finalmente me paré, prendí la luz, y me dispuse a cazar al hijo de su mamá a puño limpio. Nada de almohadas, nada de palitos chinos como haría Miyagui. Una buena trompis, nada mejor que eso. Así bien rudo, bien a lo macho. Cuestión que ahí me encontraba, en la mitad de la noche, la cama completamente deshecha, yo parado, en calzones, ojeroso, despeinado si no fuera porque me rapé hace poco, parado a la defensiva, como si estuviera dentro de un ring. Pero que hijo de puta... -
Donde estas?!....
donde estas re conchudo?!?....salí hijo de puta...
salí que te fajo...- Ni hablar de lo borroso que veía, mis ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, y de pronto todas las luces prendidas por ese puto mosquito. A todo esto, ya iba más de una hora de batalla y no había ganado ni un solo round. Realmente había agotado todos mis recursos. El bicho no apareció, y eso que me quedé como 10' ahí parado como un gil. Así que me acosté otra vez (ya sobre el colchón, sin esa sábana elastizada que va sobre el mismo, porque la cama estaba realmente hecha un quilombo).
-BZZZZZZZZZZZZZZZZZ- AAAAAAAA POR DIOS QUE ALGUIEN ME MATE!! NO PUEDO SOPORTARLO MÁS!!
Me tapé, me tapé de pies a cabeza con todo, TODO
TODO TODO. Y todavía se escuchaba ese zumbido endemoniado. Abatido, ya sin saber que hacer, me resigné a eliminar al pequeño engendro de Satán. Me levanté y de un tirón saqué el colchón de la cama y lo tire lo más lejos que pude. Me dispuse a dormir ahí, lejos. Sabía que no era una solución, pero las esperanzas son lo último que se pierden (dicen); volví a escuchar el zumbido, y yo ya había perdido todas.
Me había vencido un mosquito.
Fue una pesadilla, y eso que no pegué un ojo.