Pensé que jamás volvería a escribir. Que mi pequeño cerebro se había quedado sin ideas. Que no existía nada en este planeta capaz de hacerme escribir siquiera dos líneas seguidas. Pensé que no tenía más alternativa que ponerme un kiosquito.
No podía estar más equivocado. Lo que paso anoche fue INCREIBLE. Tan así que me permití escribir en mayúsculas. Tan así que a pesar de lo trágico, me doy licencia para compartirlo con ustedes. Para proteger las identidades de los sujetos involucrados, voy a ponerles nombres de fantasía.
Resulta que estábamos todos (mis amigos y yo) en el cumpleaños de Jean Claude "no me mido" Van Dam. Entre la multitud de ebrios, se encontraba mi queridísimo Mariano "despelote" Clos, quien portaba el "collar del desequilibrado", collar que él mismo confeccionó con un cartel de baño de hombres y un improvisado hilo de caja de pizza, el cual colgaba prepotentemente de su cuello y él llevaba con actitud de "si, tengo un cartel de baño de collar y no me pesa". Luego de un pre como corresponde y de haber liquidado todas las bebidas con graduación, nos dirigimos hacia el bolichón. Como la entrada era un tanto cara y el sobreprecio superaba claramente el 0,9% de inflación expuesto por el INDEC, terminamos en el barliche adyacente y nos volamos la peluca, como era de esperarse.
Pero permítanme rebobinar un poquito. REW', azdsnduihgdajkshbdasieip "... nos dirigimos hacia el bolichón". En el camino, vemos como de pronto, apurando el paso en la recta, nos pasan dos divinas señoritas trabajadoras del sexo (travas, claramente). Rápidas resultaron las señoritas, igualmente rápida e inesperada fue la reacción de "despelote" Clos quien, rindiéndole homenaje al collar que llevaba puesto, ya estaba caminando junto a las chicas, con un brazo sobre el hombro de cada una. Lamentablemente no pude oír la charla que entabló Mariano con ellas, pueden imaginar la charla más bizarra que se les ocurra, retorcerla, sumarle 5, elevarla a la sexta, y posiblemente se acerquen aunque sea un poquito a lo que les dijo.
Acto seguido, "despelote" Clos se acerca con las susodichas y una sonrisa de proxeneta, e invita a "no me mido" Van Dam a participar de la charla, quien accede sin ofrecer resistencia. Fue entonces cuando las señoritas comenzaron a jugar en off-side. Yo no ví más que a mi amigo Clos nadando en un mar de enormes tetas, con una sonrisa de oreja a oreja y las risas de todos de fondo. Así de rápido como vinieron, pasó un auto, se subieron, y desaparecieron en la oscuridad del microcentro. "Que carajo acaba de pasar??", pensé yo, pensamos todos. Una muestra gratis, claramente.
Fue entonces cuando "despelote" mete la mano en el bolsillo para sacar su celular y, en su lugar, saca una cara de sorpresa casi tan increíble como las gomas del traba. Le había pungueado el celular. Si antes nos reímos, ahora estábamos todos meándonos patas para arriba a más no poder. Qué le decís a tus viejos? "Bueno si, no se, venía caminando por la calle y un traba me pungueó el celular... - Pero estaba armado? No, peló tetas y me engomé". Tendrían que haber visto la cara de "no me mido" Van Dam, que no podía con su vida, completamente ebrio muriéndose de la risa, riéndose de la desgracia ajena al grito de "aaaaaaa te choreó el celular un trabaa!! jaaaaaaajajaaaaaajaja". Imperdible. Casi tan imperdible como su cara cuando metió la mano en el bolsillo para cerciorarse de que el suyo continuaba en su lugar, pero NO! Ahora, ESA cara sí que fue realmente imperdible. Los ojos grandes como dos huevos fritos cual escena de mi pobre angelito ("Kevin!"). Cómo admitir que a vos también te chorearon el celular luego de reirte tan desmedidamente de la desgracia de tu amigo?
Hoy me levanté con la voz a la miseria de tanto reírme a carcajadas. Es más, todavía me sigo riendo...Chicos no cambien nunca! jajaja